Situada en el corazón del centro de Vietnam, Quang Nam es una tierra donde la historia, la cultura y la naturaleza se entrelazan en perfecta armonía. Un destino que cautiva por su belleza serena, su encanto antiguo y su espíritu acogedor.
Hoi An, Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, es el alma de Quang Nam. Sus calles estrechas adornadas con farolillos, los tejados cubiertos de musgo y el eco de los vendedores ambulantes al caer la tarde evocan una nostalgia dulce, como si el tiempo se hubiera detenido.
No muy lejos, el Santuario de My Son, también reconocido por la UNESCO, conserva las huellas sagradas del antiguo reino Champa: templos milenarios donde la piedra, la selva y el tiempo se funden en un canto eterno.
Pero Quang Nam no es solo historia: su naturaleza aún guarda rincones de ensueño. La playa de Cua Dai ofrece arenas blancas y suaves bañadas por aguas turquesas; mientras que las islas de Cu Lao Cham, Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO, invitan a sumergirse en un paraíso virgen de arrecifes de coral, paseos en kayak y mariscos recién capturados.
En el bosque de cocoteros de Bay Mau, los botes de cesto giran sobre los canales entre risas y canciones populares, dejando al viajero sentir el alma viva del delta.
En el pueblo mural de Tam Thanh, cada pared es una historia pintada: escenas de la vida cotidiana, del mar y de la esperanza. Un museo al aire libre que celebra la creatividad y la alegría del pueblo vietnamita.
De Hon Kem Da Dung a Suoi Tien, los paisajes naturales de Quang Nam revelan una belleza pura y silenciosa, donde la montaña y el agua dialogan con el alma.
La mejor época para visitar Quang Nam es de Febrero a Agosto, cuando el clima es cálido, el cielo despejado y el mar tranquilo, ideal para disfrutar plenamente de sus playas y paisajes rurales.
Y como toda tierra hospitalaria, Quang Nam también conquista por el paladar: el mì Quảng (fideos típicos), el cao lầu aromático, el pescado al vapor con arroz enrollado, la salsa de pescado de Cửa Khe o el picante inconfundible del ají Cu Tí, que deja una calidez duradera en cada recuerdo del viajero.
Visitar Quang Nam es mucho más que descubrir un destino: es reencontrarse con la paz, con la autenticidad y con uno mismo.
Entre playas, patrimonios y sonrisas sinceras, el tiempo se detiene y el corazón se abre.














