En el extremo norte de Vietnam se encuentra Ha Giang, una tierra legendaria donde, como dicen los locales, “hasta las piedras florecen”. Esta tierra posee una belleza salvaje, majestuosa y extremadamente poética, que enamora a cualquiera que la visita.
Cada estación en Ha Giang ofrece un encanto distinto:
Primavera, con los cerezos, ciruelos y perales en flor que llenan los pueblos de alegría y color junto con sus tradiciones festivales.
Verano, cuando los arrozales en terrazas brillan como espejos de agua bajo el sol.
Otoño, con los valles dorados por el arroz maduro y el aroma de la cosecha.
Invierno, la época más esperada, cuando el trigo sarraceno florece cubriendo la meseta rocosa de color púrpura.
Al llegar a Ha Giang, no puede perderse el majestuoso paso de Ma Pi Leng, uno de los ‘’cuatro grandes pasos de montaña’’ de Vietnam, que ofrece vistas vertiginosas del río Nho Que, serpenteando con serenidad entre los imponentes acantilados de Tu San. La Puerta del Cielo de Quan Ba y el paso de Tham Ma, que parecen una cinta de seda flotando entre las nubes, junto al árbol solitario sobre la meseta rocosa, todos completan la magia incomparable de esta región fascinante.
Más allá de su paisaje imponente, Ha Giang también cautiva por sus comunidades como: Lo Lo, H’mong y Dao, que todavía conservan una herencia cultural milenaria. Sus casas antiguas, sus coloridos trajes tradicionales y sus sonrisas sinceras cuentan historias de sencillez, orgullo y una cálida hospitalidad que tocan el corazón de los visitantes.
Ha Giang es la tierra de la roca y la flor, de los caminos que se pierden entre las montañas y de los corazones que laten con fuerza. Un destino que no solo se visita – se siente, se guarda y se recuerda para siempre.

























