En medio del inmenso océano del mar del Sudeste, Con Dao es como una joya esmeralda mística: un lugar donde la naturaleza virgen se entrelaza con la historia y la espiritualidad más profundas. Este archipiélago, perteneciente a la provincia de Ba Ria – Vung Tau, está formado por 16 islas grandes y pequeñas. Alguna vez llamado “el paraíso olvidado”, hoy en día, Con Dao se ha convertido en una de las islas más fascinantes del planeta, reconocida en múltiples ocasiones por Lonely Planet y Travel & Leisure.
Al llegar a Con Dao, se sumergirá en una belleza prístina y casi irreal: Bai Dam Trau, con su arena dorada y su mar turquesa cristalino; Bai Nhat, tranquila y poética, donde la puesta de sol pinta el horizonte de tonos mágicos; y los islotes de Hon Bay Canh, Hon Tai o Hon Ba, verdaderos paraísos para los amantes del buceo, donde los arrecifes de coral y la vida marina crean un espectáculo natural de mil colores.
Más allá de sus paisajes encantadores, Con Dao también es una tierra llena de historia y espiritualidad. Conocida en el pasado como “el infierno en la tierra”, aquí se encuentra el sistema de prisiones de Con Dao, testigo del sacrificio y la valentía de miles de patriotas vietnamitas.
El clima de Con Dao es templado durante todo el año, con dos estaciones bien marcadas:
- La estación seca (de Noviembre a Abril) ofrece días soleados, mares tranquilos y el ambiente ideal para explorar.
- La estación de lluvias (de Mayo a Octubre) trae lluvias breves y refrescantes, y también es la época sagrada en la que las tortugas marinas regresan a la isla para desovar, un espectáculo único y conmovedor en Vietnam.
Hoy en día, Con Dao no es solo un lugar de memoria y gratitud, sino también un refugio de paz donde la naturaleza y el alma se entrelazan. Sus bosques primitivos, playas vírgenes y arrecifes resplandecientes crean una melodía serena que envuelve a quien la descubre.
Visitar Con Dao es dejarse llevar por el canto de las olas, sentir el aliento vivo de la naturaleza, reencontrarse con la calma del alma y volver a enamorarse de la tierra de Vietnam. Y quizás, lo más hermoso de todo, es su gente: amable, sencilla y profundamente hospitalaria, que acoge a cada visitante con una sonrisa cálida y un corazón abierto.











