Escondida en el extremo norte de Tailandia, Chiang Rai aparece como una tranquila pintura en acuarela, donde las montañas, las terrazas de arroz y los templos únicos se mezclan en perfecta armonía. Situada a unos 18 km al norte de Chiang Mai, esta pequeña ciudad es como una joya oculta, rodeada de colinas verdes y paisajes serenos. Es el destino ideal para quienes desean escapar del ritmo acelerado de la vida urbana y reconectar con la naturaleza y la calma interior.
El clima de Chiang Rai refleja el encanto del norte de Tailandia: fresco y agradable, especialmente de Noviembre a Febrero, la mejor época para pasear entre templos, hacer senderismo al amanecer o participar en el colorido festival de Loy Krathong.
Temporadas del año:
- Estación calurosa y seca (Marzo – Mayo): las temperaturas pueden alcanzar los 35 °C, con días soleados y aire seco.
- Temporada de lluvias (Junio – Febrero): lluvias frecuentes y alta humedad, especialmente en Agosto y Septiembre.
Lugares imprescindibles:
- Wat Rong Khun (Templo Blanco): su color blanco simboliza la pureza espiritual. Bajo la luz del sol, los detalles de vidrio brillan intensamente, creando una escena casi irreal.
- Triángulo de Oro: la zona fronteriza donde se encuentran Tailandia, Laos y Myanmar. El Museo del Opio permite conocer el pasado fascinante de la región.
- Aldeas de tribus de montaña: una oportunidad para descubrir el estilo de vida sencillo y la cultura distintiva de las comunidades étnicas del norte de Tailandia.
Platos locales que no se puede perder:
- Khao Soi: una sopa de fideos al curry cremosa y picante, emblemática del norte; pruébela una vez y la recordará para siempre.
- Sai Ua: salchicha a la parrilla aromatizada con hierba limón, chile y hierbas, con un sabor intenso y ahumado.
- Khao Lam: arroz glutinoso cocido en bambú con leche de coco y judías, que desprende un aroma rústico y delicioso.
Ya sea paseando entre templos blancos resplandecientes, explorando animados mercados nocturnos o disfrutando de una taza de café caliente en una colina cubierta de niebla, Chiang Rai le recibe con calidez y serenidad.
Chiang Rai no es ruidosa ni apresurada: solo sonrisas suaves, brisas frescas de montaña y el delicado aroma del café flotando en la niebla matinal.
Aquí comprenderá que la paz también es un viaje… y quizá no querrá marcharse demasiado pronto.














